Teorías sobre el proceso de duelo

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Pilar Pastor Salarrullana, psicóloga de FMLC

El proceso de duelo ha sido estudiado durante décadas por los profesionales de la Psicología. En un intento por comprender mejor este proceso y facilitar la comunicación entre los profesionales y con la sociedad en general, los expertos han ido desarrollando diversos modelos explicativos, que ofrecen un guión y sirven de linterna cuando el proceso se torna demasiado oscuro.

Fases del duelo

Los primeros modelos que se crearon sobre el duelo son los Modelos de Fases o etapas, que dan una importancia casi única al componente emocional del duelo. Estos modelos contemplan el duelo como un proceso lineal: en él se irían sucediendo las fases y el doliente atravesaría cada una de ellas en una secuencia determinada y fija.

Estos modelos, como el de Kübler-Ross* o el de Parkes, se han difundido ampliamente debido a su sencillez y claridad a la hora de explicar el proceso. Según Kübler-Ross, para la resolución de su duelo el doliente pasa por las siguientes fases:

  • Negación
  • Ira
  • Negociación
  • Depresión
  • Aceptación

Las fases descritas por este modelo hacen hincapié en el aspecto emocional del proceso, dejando menos atendidos y descritos otros aspectos como el cognitivo, el relacional o el de significado profundo, que resultan igualmente importantes para la completa elaboración del duelo.

Las cuatro tareas del duelo

Los modelos posteriores que han ido surgiendo son los Modelos de Tareas y de procesos. Un ejemplo de ellos es el modelo de Worden, el cual propone cuatro tareas que el doliente deberá ir resolviendo para elaborar satisfactoriamente su duelo. Estas tareas son:

  • Aceptar la realidad de la pérdida.
  • Elaborar las emociones y el dolor de la pérdida.
  • Adaptarse a un mundo en el que el fallecido ya no está presente.
  • Recolocar emocionalmente a la persona fallecida.

La resolución de estas tareas no se plantea de forma lineal (como sí hacen los modelos de fases), sino que el doliente las va afrontando y retomando a medida que se enfrenta a su dolor, a sus pensamientos, a diferentes situaciones, etcétera. Este modelo tampoco define específicamente qué significa cada tarea, ni éstas se centran exclusivamente en el aspecto emocional. Cada persona elabora su duelo de forma particular y distinta, con aspectos generales comunes, pero con matices únicos.

El abordaje humanista del duelo

Desde el punto de vista de la Psicología Humanista, los Modelos de Tareas son los que ofrecen una visión más completa y acertada del duelo y del doliente, ya que abordan éste como un proceso que involucra a la totalidad del ser humano: sus pensamientos, sus emociones, sus conductas, sus valores, sus significados, etc.

En resumen, el Modelo de Tareas aborda el duelo como un proceso natural  (es normal sentir dolor cuando muere alguien a quien queremos); muy personal, en cuanto a la forma individual de resolverlo que tiene cada persona; y un proceso activo, es decir, el doliente se hace responsable de la resolución de su proceso y, además de sentir el dolor y las emociones que conlleva, también afronta la toma de decisiones (como qué hacer con las cosas del fallecido).

Esta concepción del duelo pone de manifiesto un proceso doloroso y complejo, que necesita ser atendido por el doliente y que requiere tiempo. Asimismo, por todas estas características, procesos y situaciones que afronta el doliente, también revela cómo la elaboración del duelo puede ser, al mismo tiempo, una fuente de crecimiento personal.

 

* On death and dying, Kübler-Ross.