Kapedor: Un futuro para los niños de Turkana

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Tras dos años de rodaje, la guardería infantil que construimos en Kapedor -un asentamiento situado en la región de Turkana, al norte de Kenia- por fin comienza a dar sus frutos. El centro, que al principio de su andadura contaba con 45 niños, ha multiplicado ya su número de alumnos, que oscila entre los 80 y los 140 durante todo el año, debido al estilo nómada de las familias que constituyen esta comunidad.

El hecho de que haya crecido tanto el número de niños que asisten a la guardería se debe a dos razones: el buen trabajo de los maestros y los alimentos que reciben, ya que el centro funciona también como unidad nutricional, proporcionándoles dos comidas al día a base de legumbres y cereales.

Se trata de una ayuda fundamental que ha contribuido a eliminar los niveles de desnutrición de esta región, muy afectada por los graves periodos de sequía y hambruna que tienen lugar en esta zona de Kenia de manera cíclica.

Educación y salud, claves para un buen desarrollo

Gracias a la labor de los profesores de la guardería, actualmente la mayoría de los niños, que antes sólo podían expresarse en lengua Turkana, ya pueden hablar y entender el inglés básico. En la escuela también aprenden a leer y escribir, matemáticas y hábitos saludables de higiene. Este año se les proporcionó un par de zapatos a todos, toda una novedad para ellos, con el fin de prevenir las infecciones en los pies y las picaduras de arañas y escorpiones, uno de los principales problemas de salud en este entorno.

Gracias a los chequeos periódicos que se les realizan a través de la clínica móvil de nuestro dispensario médico de Todonyang, la salud de los niños ha mejorado mucho. Problemas como sarpullidos, infecciones causadas por hongos u otros tipos causados por la mala higiene han sido controladas casi por completo, gracias a los altos niveles de higiene que se mantienen en la guardería.

Durante este año seguiremos mejorando el centro, concluyendo la instalación de una fuente de agua potable, una granja agrícola y un patio de juegos, con el fin de mejorar aún más la calidad de vida de  estos pequeños y de su comunidad.