Bolivia: Una apuesta por la integración

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Nacer con algún tipo de discapacidad en Bolivia es nacer con un estigma que te marca desde la infancia y para siempre. Uno de los primeros derechos que te arrebatan es el derecho a la educación. La escolarización obligatoria en este país andino no empieza hasta los 5 años: mientras tanto, los niños deben quedar al cuidado de sus familias si no pueden permitirse pagar una guardería privada.

En el caso de los menores discapacitados, estos cinco años son cruciales a la hora de desarrollar sus capacidades, pero, sin una estimulación temprana ni apoyo especializado, su desarrollo se estanca hasta que llega el momento de ir a la escuela obligatoria.

Para entonces, el retraso que llevan con respecto a los demás niños de su edad ya es tan insalvable que la mayoría de los colegios renuncian a hacerse cargo de sus necesidades especiales: faltan recursos, faltan maestros formados, falta voluntad de integración por parte de las autoridades.

Sin acceso a la educación desde la primera infancia

Los responsables de nuestros proyectos educativos en La Paz tomaron conciencia de este problema en 2009, al conocer a la pequeña Jessica. Su madre había sido abandonada por su marido al saber que la niña padecía síndrome de Down. Sobrevivía como vendedora ambulante y cada día recorría las calles cargando con su hija en su espalda, ya que no tenía a nadie con quien dejarla y no la admitían en la escuela local. La pequeña, de cuatro años, apenas sabía hablar y tenía muy poca autonomía.

Inmediatamente la inscribimos en nuestro centro infantil del barrio de El Tejar, donde se integró en las clases con los demás alumnos y enseguida experimentó una gran mejoría. No tardaron en acudir a nosotros más familias con hijos que sufrían minusvalías físicas o psíquicas y cuya situación era igual de desesperada que la de Jessica.

Por ello, decidimos reservar un 11% de las plazas de nuestra guardería a menores con discapacidad. Sin embargo, no era suficiente. Necesitábamos más espacio y recursos para ayudar a aquellos niños que no habían tenido ningún tipo de apoyo durante sus primeros años de vida y que se encontraban en una situación de gran vulnerabilidad.

Nuevo centro de Educación Especial FMLC

Por esta razón, hace unos meses pusimos en marcha la construcción de un Centro de Educación Especial, que estará ubicado dentro de las instalaciones de la Parroquia de El Salvador y que acogerá a 40 alumnos de entre 6 meses y 12 años

Este centro ofrecerá a los menores con discapacidad apoyo educativo y terapéutico para facilitar su integración progresiva en las escuelas públicas de Primaria de La Paz. Así, los niños que no hayan recibido estimulación temprana desde la primera infancia tendrán un refuerzo extra que facilitará su incorporación al colegio.

Las instalaciones del futuro centro se encuentran en un edificio situado dentro de los terrenos de la Parroquia de El Salvador, que está siendo rehabilitado para poder acoger a niños con diferentes minusvalías físicas y psíquicas. Su apertura está prevista para el año que viene y, como podéis ver en las imágenes, las obras ya avanzan a buen ritmo. Pronto os contaremos más noticias sobre los proyectos educativos que mantenemos en Bolivia y que, al igual que los niños a quienes ayudamos, no dejan de crecer.