Boletín de noticias

Noviembre 2010

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Escolástica y su hijo: dos vidas salvadas en un día

Se llamaba Escolástica y estaba a pocas semanas de dar a luz. Asustada, llevaba varios días sufriendo pérdidas de sangre y, separada por más de un centenar de kilómetros del hospital más cercano, sólo sabía de un lugar al que podía acudir: el dispensario de Todonyang.

Había sido un día especialmente tranquilo, cuando los sanitarios del centro recibieron la visita de esta joven embarazada de 33 semanas. Cuando la examinaron, descubrieron que la mujer, de 32 años, sufría un problema de placenta retenida, una complicación que se da en el 1% de los embarazos y que, si no se soluciona a tiempo, puede resultar mortal. Había que actuar rápido.

El primer objetivo de los sanitarios fue estabilizar sus signos vitales de la madre y asegurarse de que no entraba en estado de shock. Al ver que se presentaban complicaciones, decidieron utilizar la unidad móvil del dispensario para trasladarla al Hospital de Lodwar, donde los médicos pudieron retirar manualmente la placenta de la joven. Ésta dio a luz un día después, por lo que gracias a la rápida intervención de los responsables del dispensario, han podido salvarse, no una, sino dos vidas.

Un servicio fundamental

Según los responsables del centro, la situación estratégica del dispensario, a medio camino entre las comunidades nómadas y el asentamiento principal de Todonyang, ha permitido salvar muchas vidas desde su apertura en 2007. Ahora, cuando los habitantes de la región se encuentran enfermos, pueden acudir al centro médico y, si se produce algún caso grave, la clínica móvil permite trasladar rápidamente a los afectados hasta el hospital más cercano.

El dispensario médico de Todonyang fue construido por FMLC con el objetivo de mejorar la salud de los habitantes del subdistrito de Lokitaung, atendiendo sus necesidades sanitarias, tanto preventivas como curativas. Durante el pasado año, atendió a una media de entre 6 y 10 pacientes diarios, mientras que la clínica móvil ofreció atención médica a alrededor de 1.250 personas.


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Los niños del centro FMLC de Bolivia logran su primer éxito académico

Los alumnos que asisten al nivel Kinder (5-6 años) del Centro Infantil FMLC de El Tejar, en La Paz (Bolivia), han conseguido un importante logro académico. Actualmente, el centro FMLC está trabajando para ampliar sus cursos y convertirse en unidad educativa. Así, desde sus primeros años los niños podrán crecer y educarse en un entorno familiar y lleno de cariño.

Sin embargo, al no haber concluido aún los trámites administrativos, los padres de los niños más mayores han decidido que, mientras tanto, estos continúen sus estudios en otra escuela de la zona, la Unidad Educativa Marian Garden. Este centro funciona gracias a un convenio entre iglesia y Estado, por el cual a cambio de una mínima aportación de los padres, se ofrece a los alumnos una educación de calidad.

La nota más alta

Entre los trámites necesarios para inscribir a los alumnos en esta unidad, figura realizar una prueba de nivel, donde se determina la calidad de su formación y si necesitan refuerzo en alguna materia. La prueba califica sobre 70 puntos y, según el padre Edgar Mena, responsable del centro infantil FMLC, todos los alumnos de El Tejar obtuvieron la nota máxima y sorprendieron a los profesores de la nueva escuela por su nivel de lectura y sus conocimientos de los números y el abecedario.

La educadora que les realizó la prueba también valoró el desparpajo y la seguridad de los niños en el trato con sus compañeros, que pone de relieve la calidad del trato que reciben en el centro FMLC. Éste se inauguró en 2009 con el objetivo de ofrecer a las familias humildes de El Tejar un lugar seguro donde dejar a sus hijos durante el día. Allí los niños una atención integral que cubre sus necesidades educativas, nutricionales y sanitarias, todo ello sin coste alguno para sus padres.


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La mujer que me escucha, un libro sobre la capacidad de superación del ser humano

Desde la Fundación Mario Losantos del Campo nos sentimos muy orgullosos de anunciar la presentación, el próximo jueves 2 de diciembre, del libro La mujer que me escucha, escrito por Pedro Alcalá, una de las personas que ha recibido ayuda terapéutica en FMLC.

Publicado por Plataforma Editorial, este libro constituye un valioso documento para todo el mundo, ya que todos vivimos o hemos vivido alguna vez experiencias de pérdida, o situaciones en las que las personas se superan y se reconstruyen a sí mismas.

La mujer que me escucha narra el proceso de duelo del autor tras la pérdida de su hijo pequeño, un suceso que, cuando se produce, puede tambalear la capacidad del hombre para comprender y amar su vida. Pocas veces se tiene la oportunidad de escuchar un testimonio tan hermoso, valiente y sincero como éste, que demuestra la enorme capacidad de superación del ser humano.

En las páginas del libro, el autor describe la historia de su duelo, pero no incidiendo en la pérdida, sino conectando directamente con la vida a través de los preciosos instantes de optimismo que permiten a su familia salir adelante y aprender a vivir de nuevo. Como testimonio de su generosidad y gratitud al apoyo recibido en FMLC, el autor ha decidido donar todos los derechos de la venta de su obra a los proyectos sociales de la Fundación.

El acto de presentación tendrá lugar el jueves 2 de diciembre, a las 20.00 horas, en la C/ Ortega y Gasset, 29. El aforo es limitado, de manera que es necesario confirmar la asistencia con antelación, llamando al teléfono 91 229 10 80, o bien escribiendo al E-mail: fundacionmlc@fundacionmlc.org.


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Carta desde Todonyang

Estimados amigos,

¡Buenas noticias desde Todonyang!

En los últimos meses no he podido escribiros y poneros al día de la situación en Todonyang. No es que haya habido malas noticias, lo que pasa es que los acontecimientos han ido ocurriendo tan deprisa que no hemos tenido tiempo suficiente para digerirlos. Ahora que la cosa se está asentando, quisiera plasmar en unas pocas líneas nuestras vivencias de los últimos meses.

Como recordaréis, en abril tuvimos que evacuar la misión después de que guerreros Dassenech rodearan la zona y abatieran al jefe de la policía. El miedo se apoderó de la gente de tal forma, que incluso las celebraciones de Semana Santa estuvieron marcadas por un ambiente triste y sombrío.

Un futuro incierto se percibía para esta zona fronteriza, debido al constante ataque los jóvenes de la tribu Dassenech. El recinto de la parroquia de Nuestra Señora Reina de la Paz, que normalmente estaba a rebosar de "refugiados", parecía desierto. Mucha gente temía volver a una ratonera que se convirtiera en una trampa mortal.

La mediación de los misioneros

Sin embargo, en los últimos meses, los hechos han acaecido de una manera bien diferente. Los ancianos Dassenech han pedido insistentemente la mediación de la misión para lograr la paz con los Turkana. Por nuestra parte, después de su petición, comenzamos a impulsar y mediar en el diálogo entre los Dassanech y los Turkana.

Se trataba simplemente de intentar que se reunieran en una misma habitación y conseguir que comenzaran a hablar entre ellos. Era interesante ver cómo poco a poco la confianza iba desplazando al miedo. Aún así la sospecha mutua afloraba: ¿Por qué la paz ahora? ¿Qué va a cambiar esta vez? Estos eran algunos de los argumentos esgrimidos por los ancianos Turkana, pero querían darse una oportunidad porque todos deseaban aprovecharse de los beneficios que la paz traería a la zona.

El 8 de agosto el Nuevo Obispo Auxiliar de Lodwar, Monseñor Dominic Kimengich, visitó Todonyang. Venía para impartir el sacramento de la confirmación a 32 candidatos. Decidimos dar un paso arriesgado para la celebración: ¡invitar a algunos Dassenech a la ceremonia!

La iniciativa de los niños

No esperábamos demasiado: una oportunidad de fortalecer el diálogo ya establecido. Pero la espontaneidad de los hechos que ocurrieron nos pilló por sorpresa. Quizás fueran las danzas en las que participaron, la euforia del momento, la gracia que emanaba del Espíritu y por la que pidió el obispo... pero sobre todo creo que lo que movió el espíritu de los invitados fue el baile Dassenech que interpretaron los niños de la guardería de Todonyang.

Todos los Dassenech presentes en la iglesia se pusieron de pie y comenzaron a cantar con los niños. ¡Fueron los niños los que derribaron las barreras! Como inspirado por el Espíritu Santo, un anciano Dassanech salió en medio y pidió permiso para hablar. Y habló con el corazón: "Estos niños", dijo, "nos acaban de enseñar el camino, el camino de la paz. Hemos de ser capaces de vivir en paz y armonía". ¡Pesquemos y trabajemos juntos!

Y lo que comenzó siendo una ceremonia de confirmación acabo siendo también una reunión de paz. Los ancianos de ambas tribus se adelantaron para manifestar su compromiso con la paz "¡No podemos regresar al terrible pasado! ¡Hemos de avanzar hacia el futuro! ¡Queremos paz!" Parecía un milagro. Todo el mundo estaba exultante.

Las palabras de una madre

Entonces una mujer Dassanech salió para hablar. Afirmó que como madre había sufrido mucho, ya que había visto morir a sus hijos de una manera inútil, y que la paz debía prevalecer, haciendo que la gente comenzara a llorar. Al final se preparó una gran fiesta y los Dassenech y los Turkana comieron juntos. La presencia del Espíritu Santo se sintió realmente entre nosotros.

Como personas de fe, hemos de creer en estos nuevos hechos acaecidos. Hemos de dar una oportunidad a la paz y esperar que esta paz sea duradera.

Os pedimos que os unáis a nosotros en nuestra oración a Nuestra Señora Reina de la Paz: ruega por los Dassanech y Turkana, y ruega también por todos nosotros.

Steven Ochieng y Frankline Lateo


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